Historias de Familia

 Cuenta su nieto Alfredo Wood Díaz, que su abuelo tenía un caballo para sus viajes, que decía era su mejor amigo, no lo asustaban los disparos; le causaba admiración su fuerza, su resistencia para las marchas, y lo llamaba “The iron rib” “El costillas de fierro”. Cuando viajaba acostumbraba a poner en las alforjas de su silla de montar un paquete con té, ya que como buen inglés, no podía prescindir de esta agradable bebida; y en aquella época solo se usaba la yerba mate.
 En uno de sus viajes llegó Wood a casa de unos campesinos, y pidió le sirvieran Té. La encargada de hacerlo supuso se trataría de un guiso, creyó que era nuestro popular luche o “ul..te”… lo guiso con grasa, le agregó algunas papas y cebolla, le puso la sal correspondiente, y en seguida lo sirvió a su huésped.

 El año 1839, un ciudadano francés anunció que había construido un globo que, con pasajeros, se elevaría en la Plaza de Armas de Santiago; se fijó de antemano el precio de un real por el pasaje. Tan novedosa noticia atrajo una enorme concurrencia; y fue necesario poner guardias en las boca-calles a fin de que los mirones no dificultaran la maniobra de la inflación del globo.
A pesar de los esfuerzos de los encargados de esta operación, que culminó con un principio de incendio, ella no pudo llevarse a cabo. Cuando los futuros pasajeros se dieron cuenta cabal del peligro que había en ascender en un aparato desconocido, y el pueblo se vio defraudado en sus deseos de ver elevarse el globo, prorrumpieron a grandes gritos: “¡Devuelvan me mi real!!....mi real!!”
Aquello fue el acabose; la guardia fue impotente para sujetar al pueblo que enfurecido quería destrozar el globo y castigar a los que los habían engañado.
Entre los mirones se encontraba Wood, junto con su amigo don Jorge Huneeus, y otros caballeros, quienes, en el primer momento, trataron de apasiguar al pueblo sin conseguirlo; y con dificultad pudieron retirarse. Wood tenía por costumbre usar uniforme de parada del ejercito Inglés, y los rotos creyendo que era el dueño del globo lo persiguieron gritando:…”Allá va el gringo…atajen al gringo…”