El Joven Viajero...


De espíritu inquieto, investigador y amigo de instruirse, no se conformada, con estas alabanzas. La lectura de libros de viajes le abrió nuevos horizontes y despertó en él el deseo de viajar. 
El año 1811 se embarco en la fragata Druide con rumbo al mediterráneo. En todos los puertos de arribada, escribía largas cartas a sus padres, llenas de dibujos, que representaban los lugares que visitaba.
Este viaje duró alrededor de un año; y tuvo que regresar a su patria a causa de una caída que le fracturó una pierna, impidiéndole andar.